BLOG DEDICADO AL MUNDO DE LA CERVEZA
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lunes, 20 de enero de 2014

CATA OIDO COCINA (28/12/2013)




El último de los acontecimientos que pudimos vivir en estas pasadas navidades fue una nueva cata, esta vez en la tienda Oído Cocina, situada en la calle Iscar Peyra de Salamanca.

Carlos y Paula (responsables de la tienda) me brindaron la oportunidad de dirigir de nuevo una cata (ya tuve la suerte de poder dirigir una en esta misma tienda, y que podéis recordar aquí).

Días después de la cata que os ofrecemos hoy, la tienda se trasladó al local de al lado, cambiando un poco su modelo de negocio, ofreciendo bocadillos, hamburguesas, raciones y, por supuesto, estupendas cervezas que, además, os pueden llevar a casa.

Nos reunimos en la tienda el sábado 28 de diciembre para disfrutar de 3 buenas cervezas junto con sus fantásticos maridajes, propuestos por Paula y Carlos. 

Después de repartir una pequeñas fichas sobre las cerveceras y las cervezas que íbamos a catar, hice una introducción de unos 15 minutos sobre ingredientes principales y algunos momentos importantes sobre la historia de la cerveza, desde los sumerios hasta la actualidad, para después pasar a disfrutar de las cervezas y sus maridajes.

La primera cerveza de la que disfrutamos fue la Dougall´s 942, una cerveza tipo Pale Ale, con maltas "Maris Otter" y "Caragold", lúpulos "Simcoe" y "Cascade" y 55 Ibus de amargor. Proveniente de Cantabria, suave (4,2% ABV), con color anaranjado, ligeramente turbia, buena capa de espuma blanca y cremosa, aunque sin demasiada persistencia. Olores afrutados (mango y melocotón) y cítricos. En boca era refrescante y ligera, con sabores en la misma linea que en el aroma; frutales (mango y melocotón), cítricos, y con un toque resinoso, amargo y algo astringente.

Con esta primera cerveza, el maridaje fue: varios tipos de queso con mermelada, chorizo, lomo y salchichón. Y es que en Salamanca no puedo faltar el buen embutido.

La segunda cerveza fue la Weihenestephnaer Vitus, todo un clásico, siendo, sin duda, una de las mejores cervezas de trigo que un servidor ha probado. Con 7,7% ABV, está cerveza tipo Weizen aparece con color dorado, turbia, con una buena capa de espuma blanca, cremosa y con mucha retentiva. En su aroma se puede apreciar el trigo, fruta (plátano), flores y vainilla. En boca destaca su densidad, y sabores a plátano, pan, cereal e incluso un toque de limón y especias picantes. Esta cerveza es un éxito asegurado.

Con Weihenestephaner Vitus pudimos probar 3 tipos distintos de salchichas alemanas a la plancha, junto con otras tantas salsas. El resultado fue fenomenal. También cabe destacar que uno de los asistentes a la cata, en este caso una chica, era vegetariana, así que Carlos y Paula le ofrecieron salchichas de tofu que, por lo visto, también estaban muy buenas.

Y para acabar, la tercera cerveza degustada fue la Abbaye Des Rocs Brune, una cerveza belga de 9% ABV, elaborada con 7 tipos de malta y 3 de lúpulo, elaborada por el "Methode Tradicionelle Des Annes 1900" belga. Con color marrón oscuro y reflejos rubíes, poca espuma de color beige y poca retentiva. Aromas principalmente dulces, donde se preciaban caramelo, azúcar moreno, fruta madura y algo de licor. En boca se apreciaban sabores a malta tostada, caramelo, frutos negros (uvas pasas, cerezas, moras) y chocolate. El alcohol estaba muy bien disimulado y tenía una textura densa y sedosa, manteniendo el sabor largo rato en la boca.

Esta buena cerveza belga la pudimos disfrutar acompañada de golosinas y una fondue de chocolate que hizo las delicias de los más dulzones.

Hasta aquí el resumen de lo que fue una más que grata experiencia, amena, con buenas cervezas, fantásticos maridajes y mejor compañía.

Gracias a Carlos y Paula por la oportunidad de dirigir una vez más la cata y, por supuesto, a los asistentes que me hicieron pasar tan buen rato.

GALERÍA FOTOGRÁFICA:



























jueves, 22 de agosto de 2013

BLANCHE DES HONNELLES



Hoy os traemos una pequeña microcervecera belga, la Brasserie de l´Abbaye des Rocs. Situada en la región valona de Hainaut, en la comunidad francesa de Honnelles, y más concretamente, en el pequeño pueblo de Montignies sur Roc (Bélgica). Muy cerca de la frontera francesa, camino de Valenciennes.

La cervecería se encuentra a sólo unos cientos de metros de las ruinas de la abadía del Siglo XII que le dio su nombre original (Abbaye des Rocs).

El padre de Jean Pierre Eloir le lanzó un desafío en su lecho de muerte, diciéndole que nunca sería capaz de elaborar un sólo litro de cerveza. Motivado por estas palabras, Jean Pierre se puso manos a la obra y, en 1979 consiguió su primera tirada de cerveza. Inicialmente tan sólo producía 50 litros cada dos semanas. 

Poco a poco la cerveza fue teniendo acogida y con la ayuda de dos monjes trapenses de Chimay y el profesor Devereux, Jean Pierre elaboró una receta específica.
En 1987 construyó un nuevo edificio para albergar depósitos de 1500 litros. La cervecera fue aumentando sus instalaciones y su producción. En 1996 se producían 100.000 litros anuales.

Desde entonces, Nathalie, hija de Jean Pierre Eloir, se hizo cargo de la fábrica después de estudiar ingeniería cervecera. Siguió desarrollando la empresa y empezó la exportación de sus productos a países como Francia, Italia, Suiza, Polonia, Inglaterra, Japón o Estados Unidos, llegando a los 300.000 litros anuales en el año 2011.

Todas las cervezas de la Brasserie de l´Abbaye des Rocs se elaboran de la manera artesanal y según la tradición belga. No están filtradas, contienen restos de levadura en su interior que las hace refermentar en la botella y únicamente utilizan agua (procedente de un sondeo del subsuelo rocoso), malta, lúpulos y especias. Esta manera de elaboración la llaman "Methode Traditionelle des Annes 1900" (Método tradicional del año 1900).

MARCA: l´Abbaye des Rocs
MODELO: Blance de Honnelles
ESTILO: Witbier (6% ABV)
PAÍS: Bégica


CARACTERÍSTICAS:

Creada en el año 1991, lleva, tanto en la etiqueta como en el nombre, el río Honnelle (llamado en esa zona "el pequeño gran río"). 

No voy a ocultar mi devoción por ésta cerveza, claramente una de mis preferidas, que descubrí hace algo más de un año gracias a la Cervecería Manneken Beer de Pamplona (hablaremos de ésta cervecería próximamente, cuando inauguremos la sección "Locales y Cervecerías"), y que, hasta ahora, es el único lugar físico donde la he encontrado.

Y es que estamos hablando de una Witbier que se sale de lo normal. La propia fábrica la tiene catalogada como una Blanche Doble elaborada con cebada, trigo y avena, además de una triple fermentación y unos inusuales 6 grados de alcohol. Está a medio camino entre las suaves blancas típicas y las fuertes Ale belgas.

Aparece sorprendiendo, con un color bastante más oscuro de lo normal, así, en vez de el color pajizo típico de las Witbier, ésta nos trae tonos anaranjados y tenues. Es bastante opaca y produce poca espuma de burbuja muy pequeña que disipa rápidamente, pero que, según la vamos bebiendo, nos deja bonitos encajes en las paredes del vaso.

Aromáticamente es intensa. En seguida llega un marcado olor a cereal, a pan, pero viene acompañado del cítrico de la naranja madura. También se aprecia un toque a especias.

Con el primer trago volvemos a notar que no es una Witbier al uso. De primeras tiene un cuerpo muy consistente y poca gasificación. Entra en boca de manera suave, casi parece insípida, pero, de repente aparece su complejidad, pudiendo apreciar una multitud de sabores. 
Llega un suave sabor a plátano mezclado con las especias que le dan un toque picante muy agradable, además un puntito de caramelo muy suave, a hierbas y un toque a canela. Todo ello hace una mezcla entre salado y dulce espectacular. Además, su sabor perdura en la boca mucho tiempo.

El final es seco, cortante, pero te deja la boca llena de un sabor muy agradable.

Es una cerveza de trago fácil y refrescante pero con un empaque tremendo. También agradece algún grado más de lo que aconsejan (4-6ºC), para apreciar todos sus sabores.