Hace aproximadamente mes y medio, en una de mis habituales visitas a mi querida tierra natal (Salamanca) descubrí una tienda nueva de productos artesanos y de calidad, llamada Oído Cocina donde, por supuesto, no podían estar ausentas las cerveza, así que entré a comprar algunas de sus referencias (próximamente haré una entrada de la tienda, con sus productos y características, en la sección "Tiendas y Locales de Venta").
Los dueños de la tienda, Carlos y Paula, son todo un ejemplo de amabilidad y buen trato, así que casi sin darnos cuenta estuvimos hablando durante un buen rato de la tienda, y, como no podía ser de otra forma, de temas cerveceros. Así que una cosa llegó a la otra y al final surgió la posibilidad de dar una cata en la propia tienda el día 1 de noviembre.
Llegado el momento, allí estuvimos para presentar 3 cervezas de importación de 3 estilos totalmente distintos y algunos maridajes.
Hay que decir que la cata no estaba orientada a fervientes aficionados a la cerveza sino más bien a gente que le gusta y empieza a probar cosas nuevas, fuera de lo que es una cerveza tipo lager industrial en un bar. Y es que es importante dar a conocer otros estilo, colores y sabores a gente que empieza a interesarse por el mundo cervecero.
Como no quería ponerme a hablar directamente de las cervezas que íbamos a probar, hice una pequeña introducción sobre los ingredientes principales de la cerveza (mostrando pellets de lúpulo e incitando a olerlo), la Reinheitsgebot (Ley de Pureza Alemana de 1516) y pasos principales de elaboración de la cerveza, para después empezar con la Weihenestephaner Hefe Weissbier.
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| Pimiento Cherry Relleno |
Casi por unanimidad, la opinión sobre esta cerveza de la cervecera más antigua del mundo, fue que era suave, refrescante y rica. El maridaje propuesto por Paula fue una cucharilla de pimiento cherry relleno de queso cremoso con almendras y base de confitura de arándanos (al terminar la cata adquirí los mismos productos para recrearlo nuevamente en casa ya que el resultado fue espectacular) y otra cucharilla de baicon relleno de dátil.
La segunda cerveza fue la belga Kapittel Triple, y las primeras opiniones sobre ella fueron el toque alcohólico que tiene, y es que sus 10% de alcohol no pasan desapercibidos. Sin duda es una cerveza con mucho sabor, alto porcentaje de alcohol y de trago corto. En esta ocasión el maridaje fue una bomba de foie y una tosta de micuit de pato con confitura de frambuesa, ambos buenísimos.
Durante estas dos cervezas también pudimos probar queso curado, y chorizo y salchichón ibéricos.
En la tercera cerveza pasamos a otro estilo totalmente distinto y probamos la Coopers Extra Stout australiana. Una cerveza en la que se le pueden apreciar claros aromas y sabores torrefactos, cafetosos y achocolatados, que puede acompañar perfectamente en el postre y por eso se maridó con chocolate negro, chocolate con pimienta rosa (ambos belgas) y distintos tipos de galletas (mantequilla, cookies y almendras).Como nos bebíamos las cervezas enteras (no solo una copa de cada una) y el maridaje era amplio, el tiempo entre cervezas fue holgado y perfecto para entablar buenas charlas, opiniones, recomendaciones, etc.
A destacar que una persona celiaca acudió a la cata, por supuesto no probó las cervezas propuestas sino que bebió la Ambar para celiacos. Así que no perdí la oportunidad de acercarme a ella y conversar sobre el tema de celiaquía, en el que aún no esta excesivamente desarrollado el tema cervecero pero que poco a poco empezamos a encontrar ciertas referencias en el mercado.
Sin duda, con el buen hacer de Carlos y Paula, (a los que quiero agradecer su confianza en mí para presentar la cata y, repito, la amabilidad que desbordan) este tipo de eventos irán llegando a mucha más gente y poniendo el amplio mundo de la cerveza mucho más al alcance de cualquiera.

