La
historia de Augustiner Brau, con casi 700 años de tradición
cervecera en Munich, comenzó en 1294, cuando la primera
piedra del monasterio agustino que puso en el campo. Pruebas existentes dicen que ya en 1328 se hacía excelente cerveza
elaborada dentro de las paredes del monasterio recién terminado, y se considera éste año como el de la fundación de la fábrica de cerveza Augustiner, siendo por lo
tanto la más antigua de todas las cervecerías existentes residente en
Munich capital.
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| Antigua fábrica |
Desde los primeros días de la elaboración de la cerveza
hasta que la secularización en 1803, cuando las reformas de Napoleón
pusieron muchos monasterios bávaros bajo el control estatal, la cerveza
más famosa de la zona había sido elaborada en el monasterio.
Tan buena era la cerveza que el príncipe de Baviera mantuvo a los monjes exentos de
cualquier tipo de impuesto en reconocimiento por elaborar tan aclamado brebaje.
Después de la toma de posesión del monasterio por el estado y la salida de la hermandad, la fábrica de cerveza se mudó a Neuhauser Strasse en 1817. En 1829 la familia Wagner hizo cargo de la empresa y se trasladó a la Landsberger Strasse en 1885, lugar donde aún hoy se sitúa.
Después de la toma de posesión del monasterio por el estado y la salida de la hermandad, la fábrica de cerveza se mudó a Neuhauser Strasse en 1817. En 1829 la familia Wagner hizo cargo de la empresa y se trasladó a la Landsberger Strasse en 1885, lugar donde aún hoy se sitúa.
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| Actual fábrica |
Durante la Segunda Guerra Mundial la cervecería sufrió graves daños,
pero todo el complejo, que se reconstruyó poco después, recuperó su
antiguo esplendor, sobre todo el frente de la fachada de
ladrillo, catalogado como monumento histórico.
En el curso de la historia, Augustiner Brau sobrevivió a una privatización, algunas guerras y muchas extensiones sin olvidar nunca su filosofía o bajar la calidad de su cerveza. Esto ha convertido a Augustiner Brau en un elemento importante para la cultura de Munich y de los restaurantes de la ciudad.
En el curso de la historia, Augustiner Brau sobrevivió a una privatización, algunas guerras y muchas extensiones sin olvidar nunca su filosofía o bajar la calidad de su cerveza. Esto ha convertido a Augustiner Brau en un elemento importante para la cultura de Munich y de los restaurantes de la ciudad.
Hoy os presentamos dos de sus máximos exponentes; dos cervezas muy consumidas en la ciudad de Munich, como son la Augustiner Lagerbier Hell y la Augustiner Edelstoff:
MARCA: Augustiner
MODELO: Lagerbier Hell
ESTILO: Helles (5,2% ABV)
PAÍS: Alemania
CARACTERÍSTICAS:
El estilo Helles, nació en Alemania, y se denominó de esta forma para diferenciar a las cervezas tipo Dunkel (cervezas oscuras) de estas más claras.
Esta cerveza de 50cl, como es habitual en Alemania, con color ámbar pálido, muy transparente y visible y abundante carbonatación. Su espuma es blanca, abundante y de poca retentiva pero dejando una leve capa casi constantemente.
Su aroma no es demasiado intenso, pero se aprecia claramente los lúpulos nobles alemanes que aportan aromas a hierba fresca, flores y cítricos (limón) y fondo de cereal.
En boca es ligera, suave y refrescante pero con mucho sabor, donde predominan las notas herbales, con un toque leve cítrico y con retrogusto a cereal. De trago fácil, perfecta para verano y para acompañar a comidas suaves.
MARCA: Augustiner
MODELO: Edelstoff
ESTILO: Helles (5,6% ABV)
PAÍS: Alemania
CARACTERÍSTICAS:
Lo primero destacables de esta cerveza, de nuevo en botella de 50cl, es su etiqueta, elegante y bonita, cuyo nombre, Edelstoff, significa "etiqueta noble".
La Augustiner Edelstoff es parecida a la Lagerbier Hell, ambas del mismo estilo, color parecido, quizás la Edelstoff tiene un amarillo más dorado.
El aroma es más intenso que el de su "hermana", con potentes olores a malta y lúpulo pero con ligeras notas ácidas y de miel.
El sabor también es más intenso. Sigue la misma dinámica que el aroma, con un sabor maltoso potente pero equilibrado por el lúpulo, notas de miel, flores y un punto cítrico (limón) muy agradable.
Tremendamente refrescante, con cuerpo medio y final amargo.
Debo decir que cada vez me gusta más este tipo de Lager (Helles, Dortmunder...), con muchísimo más sabor que las Lagers industriales típicas nacionales, aportan mucho más, siendo suaves y refrescantes, y que podrían ser un fantástico sustituto habitual de éstas en los bares si hubiera más facilidad para encontrarlas o que algún productor nacional empezara a elaborarlas con suficiente calidad.





